Conceptos sobre Reiki I, II y III

Conceptos sobre Reiki I, II y III

Como ya sabemos, o deberíamos saber, Reiki es una manera de vivir. Está más allá de ser una simple terapia con la que poder ganarnos la vida. La esencia fundamental de Reiki es el amor. La búsqueda del amor universal, la comprensión, la tolerancia en su grado más alto.

De manera tremendamente prepotente se habla de “Maestros”, “Gurús”, etc… necesarios para ser iniciado en la canalización de energía y no perder esa cualidad jamás.

Soberana tontería.

 

Son de sobra conocidas multitud de terapias energéticas, tan solventes y eficaces como pueda ser Reiki para las que no existe un ritual iniciático, ni hay que buscar al “iluminado” de turno que nos “abra” a la percepción.

La iniciación siempre debe ser de dentro hacia fuera, del interior al exterior. Es decir, es el alumno quien se inicia o no, quien decide abrir su palacio o permanecer encerrado en él. La importancia del profesor estriba en la capacidad de este para entusiasmar al alumno y propiciar su deseo de avanzar y comenzar a cambiar su mirada.

Vamos a recordar los cinco principios del Maestro Usui:

 

  • No me enfadaré hoy
  • No me preocuparé hoy
  • Seré agradecido hoy
  • Trabajaré duro hoy
  • Seré respetuoso hoy

 

Ya sabemos lo difícil que resulta cumplirlos. Para llegar algún día a conseguirlo nos debe bastar con seguir intentándolo momento a momento, sin obsesionarnos, sin tirar la toalla. Reflexionando sobre nuestros fallos de una manera constructiva, positiva para llegar a comprender la inutilidad del enfado, de la preocupación, etc…

Mi reflexión es la siguiente: ¿Cómo puedo yo, con todos mis defectos, pretender ser un intermediario ante la energía universal que a todos nos forma y nos rodea, y convertir en un canal energético a una persona que me supera en bondad y armonía? ¿No será lo cierto que cada uno se inicia cuando llega a comprender el valor y el poder que otorga el amor? ¿Y que, una vez auto-iniciado debe proseguir un camino ensortijado (o no) para alcanzar su destino?

Del mismo modo que nadie tiene poder en sí mismo, nadie puede hacer que alguien actúe como canal de una energía maravillosa, si este no está dispuesto. “Se puede llevar a un caballo al abrevadero, pero no podemos obligarle a beber”.

El primer nivel de Reiki sirve, o debería servir, para incitar que no iniciar. Para incitar al desarrollo espiritual (sin flipar), para tratar de abrir el coco y dejar que se airee la mollera, renovando el aire interno y provocando la entrada de nuevos pensamientos, ideas, sensaciones.

“La energía hace más caso a quien más la estudia”, no debemos cerrarnos en nosotros mismos, toda terapia puede ser valiosa, hasta la más descabellada, todo depende de la concentración y la intención depositada en su ejercicio.

Hay personas que pueden ver el aura de una persona, los chakras, incluso se dice que uno de los emperadores celestes de China podía reconocer en un cuerpo todos los canales y resonadores energéticos.

Otros nos conformamos con estudiarlo, con practicarlo, dando un respaldo importante a la fe y la confianza que cada cual disponga dentro de sí.

El segundo nivel de Reiki debe propiciar que miremos desde el corazón. Esa otra mirada que todos debemos tratar de recuperar. Cuando uno mira con el corazón es capaz de amar y perdonar, de equilibrar su interior y por extensión armonizar la energía de las personas en tiempo de enfermar. No obstante, no debemos alucinar y pensar que solo con amor vamos a ser capaces de cualquier cosa, sería un desprecio muy grande para todas las demás herramientas con las que podemos contar. “Podemos escribir un libro con amor, pero también hacen falta el papel y  la tinta”.

Esa mirada distinta es la que puede propiciar la visión del aura, al contemplar al paciente como energía, tratando de sentir sus vibraciones, tratando de “ver” algo.

Para proseguir este camino cobra vital importancia el uso de todos nuestros sentidos, es indispensable tocar, mirar a los ojos, observar, contemplar, escuchar, oler, reflexionar, transmitir, sentir…

Debemos seguir o cuanto menos tratar de comprender las leyes naturales, el principio vibracional de la energía según Yin – Yang y los cinco elementos o reinos mutantes de la energía.

Igualmente nos podemos servir de las técnicas de visualización, de relajación, de meditación, etc…

Todo esto compone la parte más costosa de Reiki.

Como parte llamémosla técnica vamos a estudiar los símbolos legados por el Maestro Usui (o no) para la práctica de la sanación mediante la energía universal.

Antes de representar estos símbolos debemos preguntarnos algo:

 

  • ¿Qué son los símbolos?
  • ¿Cómo funcionan los símbolos?

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *