La red zonal

La práctica de la reflexología podal deriva básicamente de dos conceptos fundamentales:

  • La división del cuerpo en 10 zonas verticales, postulada por el Dr. Fitzgerald
  • La correspondiente concentración de esas 10 zonas en los pies, en las que encajan las zonas reflejas conocidas empíricamente durante siglos.

Las diez zonas verticales

El cuerpo está dividido en 10 zonas verticales iguales en las que se integran la cabeza y el tronco mediante líneas imaginarias que atraviesan la cabeza, las extremidades y el tronco hasta los pies.

Estas áreas verticales corresponden a meridianos simplificados. Esta interpretación y la coordinación de dichas áreas está mencionada en los primeros escritos americanos.

La división vertical del cuerpo facilita el trabajo en la reflexología podal ya que proporciona un mapa topográfico – anatómico que podemos utilizar de igual manera  en la que se emplean los mapas al dividir el globo entre meridianos.

Las tres zonas transversales

Partiendo de la observación también podemos utilizar tres líneas transversales que corresponderían a:

  • Suelo pélvico
  • Diafragma
  • Articulación esternoclavicular

Con la ayuda de este entramado horizontal y vertical los órganos del cuerpo pueden localizarse en uno de los tres sectores.

  • Las estructuras del cuello y cabeza quedan por encima de la línea horizontal trazada sobre la articulación esternoclavicular.
  • El tórax y la parte superior del abdomen quedan delimitados dentro del sector comprendido entre la línea del diafragma y la articulación esternoclavicular.
  • El abdomen y la pelvis quedan comprendidos dentro del sector delimitado por el diafragma y el suelo pélvico.

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