SeiHeKi

SEI HE KI
Símbolo de la mente o de la armonía

 

El Símbolo Mental – purificación, limpieza y protección. Dirige la energía al cuerpo emocional o mente subconsciente. Cambia lo negativo por lo positivo.

Sei He Ki representa al dragón, el dragón que custodia nuestras emociones. Su trazo nos ayudará a llegar al inconsciente de la persona en tiempo de enfermar y  por lo tanto, su ayuda se centrará en enfermedades mentales, emocionales, auto-agresivas, etc. Depresiones, cambios bruscos de humor, agresividad incontrolada, problemas de atención, concentración y memoria, adicciones e inseguridad forman parte de su amplio espectro de acción. Con su ayuda conseguiremos despertar al dragón interior de cada persona y trabajar sobre los problemas más profundos y ocultos, incluso para la misma persona en tiempo de enfermar.

Su uso también se refiere a problemas llamados de situación o ambiente y relación. Por ejemplo para problemas en el lugar de trabajo, relaciones complicadas, disputas familiares, etc. Siendo nuestro objetivo ayudar a la recuperación energética de la persona es muy útil poder trabajar sobre las circunstancias que afectan a su equilibrio emocional en sus quehaceres diarios.

También se le atribuye la capacidad de despojar a la persona de condicionantes que bloquean su hacer por experiencias traumáticas pasadas, o imposiciones morales religiosas o sociales. “El miedo es el principal enemigo para que la persona cumpla con su hacer”.

Se recomienda para eliminar hábitos nocivos o crear costumbres saludables. Según uno de mis Maestros, para este menester, “se suele hacer con una mano delante de la frente del paciente (generalmente mano izquierda) y otra en la nuca, tras haber trazado el símbolo en las propias manos y sobre la frente del paciente. Puede acompañar esto con una afirmación positiva sobre el tema que desea tratar.”

Es claro que, por todo lo expuesto, este símbolo permite equilibrar el shen, energía psíquica, de la persona en tiempo de enfermar. Con este equilibrio conseguiremos recuperar el origen de muchos problemas físicos y la persona afectada estará en disposición de comenzar de nuevo, sin el obstáculo del trastorno psíquico y sin la pesada carga del miedo y los condicionantes externos que tanto mal ocasionan.

De todos modos conviene no profundizar demasiado al principio de trabajar con una persona hasta trabar cierta confianza puesto que mucha gente siente nerviosismo al dejar al descubierto sus “interioridades” emocionales y son susceptibles de no volver a proseguir con el tratamiento. Es muy costoso aceptar el “nudismo emocional” y debemos comprenderlo sin tratar de forzar la situación.

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