Lao Tsé


Lao Tsé. El camino.


También la lectura y estudio del Tao Te King de Lao Tsé nos puede ayudar. La filosofía taoísta proclama que el hombre es el resultado de la relación entre el cielo y la tierra.

Lao Tsé llegó a ser archivero imperial de la dinastía Zhou, y precisamente allí conoció a Confucio cuando éste fue a consultar los archivos, bajo la recomendación de Nan Gon Jing Shu, para estudiar los ritos.

Confucio se quedó en Luoyang varios días y discutió de muchos temas con Lao Tsé.

El historiador SSu ma Ch'ien, narra así la despedida, que sucedió en el 517 AC en la Biblioteca Real de Luoyang, la Capital del Imperio Zhou.

-Al despedirse, Confucio agradeció a Lao Tsé sus enseñanzas y su guía en el estudio de los maestros cuyas obras se conservaban en la biblioteca, y este le contestó:

"Los hombres que mencionas están muertos y sus huesos se han convertido en polvo, solo nos quedan sus palabras.

Por otra parte, cuando el hombre superior ve su oportunidad se eleva, pero cuando el tiempo corre en su contra, es arrastrado por el peso de las circunstancias. He oído decir que un hombre de negocios, aunque poseía tesoros que guardaba celosamente, parecía pobre, y que el hombre superior, aunque su virtud sea completa, exteriormente parece estúpido. Deja de lado tu orgullo y tus deseos, tus costumbres y tu voluntad impetuosa. No te convienen.

Esto es cuanto tengo que decirte."

Confucio, al salir de su entrevista con Lao Tsé comentó:

”Sé cómo vuelan los pájaros, nadan los peces y corren los animales. Pero el que corre puede ser cazado, el que nada ser pescado y el que vuela asaetado. También existe el Dragón. No se explicar cómo cabalga en el viento, ni a través de las nubes, ni como se eleva en el cielo. Hoy conocí a Lao Tsé, Él se parece al Dragón.”

De la sabiduría de Lao Tse, basada, como no, en la observación de la naturaleza, conservamos otro libro esencial para los acupuntores y uno de los más importantes en la historia de la humanidad, que fue, sin embargo, fruto de la casualidad.

Lao Tsé, buscando el retiro, en su camino hacia las altas montañas, donde nacen los grandes ríos del Este de Asia, el mítico techo del mundo, pasó ante Lin Yinxi, guardián del paso de Han Gu, quien pidió al sabio:" Se que deseas retirarte pero me gustaría que antes escribieras un libro que contenga tu sabiduría". Lao Tsé accedió, naciendo así el Dao Dejing o Libro del Camino y Su Poder,  que contiene 81 máximas o sentencias.

Veamos algunos de sus textos que nos podrán ayudar:

8

La forma suprema de bondad es como el agua.

El agua sabe cómo beneficiar a todas las cosas sin combatir con ninguna.

Va a los lugares que todos desprecian.

Por ello, está cerca del Tao.

Al escoger tu morada, has de saber cómo no apartarte de la tierra.

Al cultivar tu mente, has de saber cómo bucear en las profundidades ocultas.

Al tratar con los demás, has de saber se amable y bondadoso.

Al hablar, has de saber medir tus palabras.

Al gobernar, has de saber cómo mantener el orden.

Al administrar, has de saber ser eficaz.

Cuando actúes, has de saber escoger el momento oportuno.

Si no luchas contra nadie, estarás libre de todo reproche.

11

Treinta radios convergen en un solo centro;

Del agujero del centro depende el uso del carro.

Hacemos una vasija de un trozo de arcilla; es el espacio vacío de su interior el que le da su utilidad.

Construimos puertas y ventanas para una habitación; pero son estos espacios vacíos los que la hacen habitable.

Así, mientras que lo tangible tiene ventajas, es lo intangible de donde proviene lo útil.

12

Los cinco colores ciegan el ojo.

Las cinco notas ensordecen el oído.

Los cinco sabores empalagan el paladar.

La carrera y la caza enloquecen la mente.

Los objetos preciosos tientan al hombre a hacer el mal.

Por eso, el Sabio cuida del vientre, y no del ojo.

Prefiere lo que está dentro a lo que está afuera.

13

"Acoge la desgracia como agradable sorpresa, y estima la calamidad como a tu propio cuerpo."

¿Por qué debemos "acoger la desgracia como agradable sorpresa"?

Porque un estado humilde es un favor: caer en él es una agradable sorpresa, ¡y también la es el remontarlo!

Por ello, debemos "acoger la desgracia como agradable sorpresa".

¿Por qué debemos "estimar la calamidad como a nuestro propio cuerpo"?

Porque nuestro cuerpo es la fuente misma de nuestras calamidades.

Si no tuviéramos cuerpo, ¿qué desgracias nos podrían suceder?

Así pues, sólo quien está dispuesto a entregar su cuerpo para salvar al mundo merece que se le confíe el mundo.

Sólo aquel que pueda hacerlo con amor es merecedor de ser administrador del mundo.

15

Los antiguos adeptos del Tao eran sutiles y flexibles, profundos y globales.

Sus mentes eran demasiado profundas para ser penetradas.

Siendo impenetrables, sólo podemos describirlos vagamente por su apariencia.

Vacilantes como alguien que atraviesa una corriente en invierno; tímidos como los que temen a los vecinos que les rodean;

Prudentes y corteses como un invitado; transitorios como el hielo a punto de fundirse; simples como un tronco no esculpido; profundos como una cueva; confusos como una ciénaga.

Y sin embargo, ¿qué otras personas podrían pasar tranquila y gradualmente de lo turbio a la claridad?

¿Quién, si no, podría pasar, con lentitud pero con constancia, de lo inerte a lo vivo?

Quien observa el Tao no desea estar lleno.

Mas, precisamente porque nunca está lleno, puede mantenerse siempre como un germen oculto, sin precipitarse por una prematura madurez.

22

Inclínate, y estarás completo; cúrvate, y serás enderezado.

Mantente vacío, y serás llenado.

Envejece, y serás renovado.

Si tienes poco, ganarás.

Si tienes mucho, estarás confuso.

Por ello, el Sabio abraza la Unidad, y se convierte en Modelo de todo cuanto se halla bajo el Cielo.

No se vanagloria, y por eso brilla; no se justifica, y por eso es conocido; no proclama sus capacidades, y por ello merece confianza; no exhibe sus logros, y por eso permanece.

No rivaliza con nadie, y por ello nadie compite con él.

Ciertamente, no son palabras vanas el antiguo dicho: "Inclínate, y estarás completo."

Más aún: si has alcanzado realmente la plenitud, todas las cosas acudirán en tropel a ti.

27

El buen andar no deja huella tras sí; el buen hablar no deja marca que pueda criticarse; el buen cálculo no necesita el ábaco; el buen cerrar no precisa cerrojo ni tranca, pero nadie puede abrir lo cerrado; el buen atar no utiliza cuerdas ni nudos, pero nadie puede desatar lo atado.

Por ello, el Sabio siempre sabe cómo salvar a la gente, y por tanto, nadie es abandonado; siempre sabe cómo salvar las cosas, y por tanto, nada es desechado.

A esto se llama "seguir la guía de la Luz Interna".

Por ello, las personas buenas son maestras de las menos buenas, y éstas están a cargo de aquéllas.

No alegrarse de la propia tarea es equivocarse de camino, por muy inteligente que se sea.

Este es un principio esencial del Tao.

33

Quien conoce a los demás es inteligente.

Quien se conoce a sí mismo tiene visión interna.

Quien conquista a los demás tiene fuerza; quien se conquista a sí mismo es realmente poderoso.

Quien sabe cuándo ha obtenido bastante es rico, y quien sigue asiduamente el sendero del Tao es alguien de propósito constante.

Quien permanece en el lugar en el que ha encontrado su verdadera casa vive mucho tiempo, y quien muere, pero no perece, goza de la auténtica longevidad.

35

Quien está en posesión del Gran Símbolo atrae todas las cosas hacia sí.

Acuden en tropel a él sin recibir ningún daño, porque en él encuentran paz, seguridad y felicidad.

La música y los manjares sólo pueden hacer que el huésped de paso haga un alto.

Pero las palabras del Tao poseen efectos duraderos, aunque sean suaves y sin sabor, aunque no atraigan la vista ni el oído.

76

Cuando una persona está viva, es blanda y flexible.

Cuando está muerta, se vuelve dura y rígida.

Cuando una planta está viva, es blanda y tierna.

Cuando está muerta, se vuelve marchita y seca.

Por ello, lo duro y lo rígido son compañeros de lo muerto: lo blando y lo flexible son compañeros de lo vivo.

Así pues, un ejército poderoso tiende a caer por su propio peso, al igual que la madera seca está lista para el hacha.

Lo grande y poderoso será colocado abajo; lo humilde y débil será honrado.

 

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